Barcelona cuenta con una nueva obra de El Greco accesible al público. La Colección Casacuberta Marsans presentó, el pasado 24 de marzo, en el Hospital de St Saver un Cristo en la Cruz. Fechado hacia 1585-1590, ha sido recientemente incorporado a los fondos de la Colección y pasa a encabezar una renovada selección de obras de la exposición. La pintura, de 178 x 104 centímetros, está considerada la versión más temprana de las crucifixiones pintadas por el artista.

La llegada de esta obra permite releer una parte del relato artístico barcelonés desde una perspectiva menos transitada: la de la persistencia de Doménikos Theotokópoulos, apodado El Greco, en la sensibilidad catalana moderna. La nueva presentación, según plantea la propia colección, articula la pintura dramática del cretense con la tradición de la “España negra” y con el modernismo catalán, que vio en su obra una intensidad expresiva ajena a los imperativos del realismo académico. En ese contexto, el lienzo dialoga con piezas de José Gutiérrez Solana, Ignacio Zuloaga, Joaquim Mir, Santiago Rusiñol y Ramón Casas presentes en el recorrido.
La pintura reúne, en efecto, algunas de las constantes más elocuentes del lenguaje del Greco maduro. Cristo aparece solo en la cruz, todavía vivo, con el cuerpo alargado y estilizado, construido en un equilibrio tenso que desplaza la atención desde el dolor físico hacia una dimensión de mayor densidad espiritual. El aparato narrativo es mínimo; la intensidad, en cambio, se concentra en la verticalidad de la figura, en la atmósfera oscura del paisaje y en una concepción de la imagen religiosa donde la emoción prevalece sobre la descripción. El texto incluido en el dosier de prensa, firmado por Juan Antonio García Castro, subraya precisamente ese carácter: una pintura que une herencia bizantina, aprendizaje veneciano y espiritualidad contrarreformista en una formulación de gran notoriedad devocional y pictórica.
Junto a esta obra de El Greco, el Hospital de St Saver presenta una renovada selección de obras expuestas, con un conjunto de 46 piezas, la mayoría mostradas por primera vez en el espacio. La propuesta se articula en torno a dos ejes: por un lado, la nueva pintura del Greco y su impacto en los artistas modernistas catalanes; por otro, los intercambios entre la pintura y la escultura góticas de la península ibérica y los grandes centros culturales europeos. A ello se suman otras incorporaciones destacadas, como una custodia de asiento producida en Zaragoza en el siglo XVI, un báculo del taller de la abadía de Silos del siglo XII y La Dolorosa de José Gutiérrez Solana, fechada en 1921.

La nueva presentación ya está abierta al público y puede visitarse en el Hospital de St Saver los lunes y miércoles, a las 11.00 y a las 17.00 horas, mediante reserva previa. Las visitas, guiadas por mediadoras especializadas en historia del arte, incluyen tanto el recorrido por las obras como la explicación del edificio y de su reforma.