Arte, tecnología y pensamiento. En esta intersección, Antònia Folguera lleva más de dos décadas tejiendo puentes entre sonido, arte digital y cultura contemporánea. Es comisaria y comunicadora, y crea contenidos de conferencias, podcasts y programas de radio. Su trabajo se mueve a través de los terrenos del arte y la cultura digitales, la comunicación y la música electrónica.
Es comisaria de Sónar+D, el congreso de tecnologías creativas de Sónar, y forma parte del equipo curatorial de Eufònic (Terres de l’Ebre), a parte de comisariar diversos proyectos de manera independiente.
También es cofundadora de la XRCB (Red de Radios Comunitarias de Barcelona) una plataforma de podcasting comunitaria, ética y para el bien común. Entre otras cosas, en la xarxa prototipan e investigan la radio del futuro. También hace podcasts y radio en directo, y presenta y modera todo tipo de acontecimientos culturales y tecnológicos.
Recientemente, ha comisariado “Lux Mundi” una experiencia de arte digital que conecta herencia cultural y futuro con motivo del 900 aniversario de la consagración de la iglesia románica de Sant Climent de Taüll en el Pirineo catalán.
Folguera es, ante todo, una traductora del presente. En esta conversación reflexionamos sobre la curiosidad como herramienta creativa y la fina línea entre seguir la corriente o anticipar el cambio.

¿Qué es para vosotros el sonido? ¿Es la excusa, es el material, es el lenguaje?
Es todo, yo creo. Es la excusa, es la filosofía, es la materia también para conectar con otros mundos que no son necesariamente sonoros pero que se relacionan. Yo creo que el sonido es todo, tanto el sonido ordenado, la música, como el sonido desordenado, el ruido, la frecuencia, la textura, la zona…
A la hora de montar la edición como el Sónar+D, ¿Cómo es el proceso de selección?, ¿Cuáles son los criterios? ¿Hay alguna plataforma donde la gente pueda inscribirse?
Es una mezcla de todo. Hay una parte que la pensamos nosotros. En mi caso, yo le doy vueltas todo el tiempo, estoy pensando constantemente. Luego, después de todas esas ideas para preparar el programa, simplemente las ordeno de una manera más intuitiva.
¿Hay algún tipo de criterio o elemento que en cada edición no puede faltar nunca?
Tanto para el Sónar como para cualquier otro programa, yo solo tengo una norma muy importante: “sometimes you lead, sometimes you follow”, qué significa que a veces lideras y a veces sigues. Combinar lo que el público conoce y está familiarizado con lo que el público quiere.
Por ejemplo, en los últimos años se ha hablado mucho de la inteligencia artificial. Cuando tratamos ese tema en el programa, decimos “you follow”, porque percibimos que en el mundo hay un interés general por eso. En cambio, “you’re lead” es cuando hay cosas ahí fuera que son interesantes y ya empiezan a mover un poco de masa crítica. Con la atención puesta en “sometimes you’re lead, sometimes you follow” sale el programa. Con “you follow” tienes un público que no se lanza a nada que no le resulte conocido, y con “you’re lead” hay cosas en el mundo que merecen ser conocidas por un público más amplio. La manera de acercar a ese público que no se arriesga es hablarle de un tema que ya conoce.
Hay una parte del público más minoritaria que pasa de todo lo conocido y que le gusta lo desconocido. Yo soy un poco este público.
¿Sería como un 80% «you follow» y un 20% «you’re lead» o intentáis que sea mitad y mitad?
Es bastante mitad y mitad, tampoco hay una proporción exacta. Lo haces poco a poco. Es como un encaje de bolillos. Tienes un patrón y vas siguiendo los hilos, y de vez en cuando hay alguno que se escapa. No puedes pensar exactamente en porcentajes, sino conseguir algo que sea coherente.
¿Crees que estamos en un momento “bombástico”?
No. Creo que estamos en un momento muy bombástico en general, cuesta seguir el hilo. Creo que también la mayoría de personas nos estamos adaptando como podemos a la irrupción de la IA, nos guste o no. Todo va muy rápido pero pasa lo mismo que pasó con internet hace 30 años.
¿Cómo te nutres y estás al día del sector? ¿Intentas irte hacia cosas que no tengan nada que ver? ¿Todo un poco?
Creo que las cosas que te definen por naturaleza son buenas y malas a la vez. La verdad es que puedo decir: soy curiosa, para bien y para mal. Intento estar al día del sector, pero también de cosas que no tienen nada que ver, porque al final, mi trabajo se desarrolla en el mundo de la cultura.
En la cultura, nunca nada aparece de forma aislada. Es muy importante el contexto. Cada vez que eliges algo, cuando te pones al día de lo que pasa en el mundo, lo intentas hacer de la manera más holística posible, para darte cuenta de cómo unas cosas están conectadas con las otras. Cualquier expresión artística nunca está desligada de lo que sucede en la sociedad, la política, etc.
¿Qué relación ves, o crees que hay, entre el arte, el sonido y la artesanía?
Buena parte del arte digital es artesanía. Se hace de manera minuciosa. Los artistas que trabajan con código haciendo arte generativo trabajan el código como quien hace ganchillo.
El código binario salió del textil: lo inventó Ada Lovelace, hija de Lord Byron, en la época de la Revolución Industrial, en el siglo XIX. Inventó el código binario, que consistía en unas tarjetas con agujeros que representaban los 0 y los . Ese tipo de formato se utilizó en los ordenadores hasta principios de los años 60. El código tiene un origen bastante artesanal y analógico.
Cuando pienso en las artistas Mónica Rikić o Anna Carreras son artesanas del código. Incluso los programadores y desarrolladores de algoritmos de inteligencia artificial trabajan de una manera muy artesanal, muy minuciosa.
Cuando estos artistas usan una metodología, ¿utilizan el concepto de artesanía?
Hay artistas que si les preguntas, te dirán que sí, que es artesanía.
¿Crees que a medida que se extienda la IA, se buscará lo más humano, más analógico, más orgánico?
A mí me parece que la parte más humana, analógica, prensible, nunca ha perdido fuerza ni encanto. Las personas nos hemos dejado seducir por cosas más informáticas, pero creo que todo lo que es material nunca ha dejado de estar vigente.
Por ejemplo, la impresión 3 permite hacer que un código tome cuerpo de una manera que no se puede conseguir de manera manual. En el caso de la música, nunca se ha perdido su parte material, como el vinilo o CD. Y pienso que casi toda la tecnología no pierde valor. Cuando pasan unos años, vuelve a ponerse de moda. Otra cosa es que se mantenga intacta. Casi toda la música de los 90 hasta el 2004 estaba publicada en CD. Hay una gran parte de esta música que está descatalogada, no está en ningún lugar más allá del CD. Cuando los “frikis” la descubran, volverá a estar de moda.
La tecnología obsoleta no necesariamente es tecnología inútil. Muchos artistas utilizan tecnología obsoleta, utilizan lo que les va bien para lo que quieren.

Twitter handle @bzzzbip
Instagram handle @bzzzbip
LinkedIn profile Antònia Folguera