Seguimos nuestra serie de artículos dedicados a los cinceles japoneses con un post mucho más ilustrativo. Si antes habíamos visto el origen y evolución de estas herramientas fascinantes, hoy nos centraremos en su morfología, usos y aplicaciones. Por básico que parezca, recuerda que aunque todos los cinceles japoneses te parezcan iguales, o solo encuentres solo oire-nomi, existen muchas versiones. Cada forma y medida va asociada a un tipo de uso concreto. Y existe una gran variedad… empezando por el precio.
Por una parte, ello permite ofrecer una versión para cada tipo de trabajo y profesional. Por otra, puedes acabar arruinándote si no tienes claro que uso les vas a dar. Por este motivo, hemos decido realizar esta pequeña guía, presentando las diferentes formas de cincel japonés y a qué trabajos van asociados. Empezamos.
Cinceles japoneses: entender la forma y su uso
– Oire-nomi
Se trata del formón “clásico”, una de las versiones más populares y utilizadas. Actualmente existe una gran variedad de hojas, con medidas que van desde los 3mm hasta los 45mm. El secreto de este éxito está en el diseño de su hoja laminada, compuesta por una capa de acero de gran dureza en la base y otra de acero más “blando” en la parte de arriba. La unión da como resultado una hoja de extrema resistencia a la torsión, equilibrada y resistente. Por el contrario, requiere un afilado especial que requiere cierta práctica y dedicación.
La forma de la hoja de un oire-nomi es delgada y chaflanada por la parte de arriba. Así, se consigue una hoja más ligera y fácil de manejar, sobre todo a la hora de trabajar esquinas. Pero ¿y si la hoja es muy estrecha? Entonces el chaflán de mantiene, adoptando una sección triangular, consiguiendo mantener estos atributos en toda la gama de medidas.
– Mukomachi-nomi
Este es el equivalente del cincel de mortaja (o gubia de agujero), utilizado para realizar encajes o regatas en la madera. Por este motivo, la hoja es más cuadrada que la del oire-nomi, careciendo de biseles y con un cuerpo mucho más rectangular y compacto. Gracias a ello, la fuerza de transmite directamente al filo, mientras que la anchura de la hoja determina el ancho de la mortaja.
Existe pero una gran diferencia con los cinceles occidentales de este tipo. El mukomachi-nomi presenta una hendidura detrás de hoja que se extiende hasta el mango. Esta concavidad evita crear fricción con la madera, sobre todo a la hora de retirar el cincel tras clavarlo en la madera. De esta manera, se consigue un manejo mucho más fácil y cómodo.
– Atsu-nomi
Más grueso y robusto que los anteriores, el atsu-nomi es un cincel japonés destinado a la realizar grandes juntas. Por decirlo llanamente, equivaldría al cincel de construcción, concebido para realizar mortajas en vigas o pilares de madera. Ello requiere una hoja con una espiga (tang) mucho mayor y que garantiza la estabilidad golpe tras golpe.
– Tsuki-nomi
Complementario del anterior, este cincel es uno de los más largos que encontráis. De hecho hacen falta las dos manos para manejarlo. Se utiliza para limpiar grandes mortajas o equilibrar la forma de grandes espigas. Por ello, como en el caso de los atsu-nomi, su uso se engloba dentro de la carpintería de estructuras.
– Usu-nomi
Este cincel se caracteriza por forma alargada y su hoja delgada, con un grueso que no suele superar los 4mm. Esta herramienta está destinada al ejecución de acabados, pudiéndose utilizar para pequeños retoques en la superficie o incluso pulir impurezas. Para una mejor sujeción, el mango es más largo que el del oire-nomi y tiene una forma cilíndrica que se ajusta perfectamente a la mano.
– Shinogi-nomi
Muy parecido al anterior, este cincel presenta una hoja de sección triangular. El perfil de sus ángulos es muy bajo (inferior a los 40º), siendo ideal para rematar encajes. Gracias a ese perfil bajo es posible realizar multitud de trabajos, como realizar juntas de cola de milano. Este, junto a los oire-nomi, son las opciones más recomendables para iniciarte en el mundo de los cinceles japoneses.
– Kote-nomi
Se trata de un cincel con codo, por lo que la hoja se encuentra a un nivel más bajo que el mango. Esta curiosa forma lo hace muy apreciado en la carpintería tradicional, tanto en la japonesa como en la occidental, ya que permite meter la hoja por encajes o regatas. En el caso de las ranuras con forma de cola de milano es donde mayor partido podemos sacar a este tipo de cincel: la adaptación es total.
Estos son los principales modelos de cinceles de carpintería japonesa. Existen muchos otros, como el tsuba-nomi o kote-nomi, destinados a trabajos más específicos. Por lo general, con estas siete opciones podríamos realizar la mayoría de proyectos. Si solamente quieres probar suerte, la mejor opción continuar siendo los oire-nomi. Su forma los hace muy versátiles y su uso se asemeja mucho al occidental. Y si ya los has probado y quieres compartir tu experiencia, no olvides dejar tu comentario 😉